Toconao, 08 de Agosto de 2007
Sres. Corporación Nacional del Medio Ambiente II Región
Presente.
Presidente
Encargado Medio Ambiente
Cuando se oye sobre desastres ecológicos, contaminación por parte de empresas y otras formas de destruir nuestro hábitat, nos estremecemos, y decimos: eso pasa, pero no aquí. Error, sí pasa y más cerca de lo que creemos.
Parece que para variar, lo económico puede más. Porque el tema que nos reúne hoy complica a la localidad de Guadaba Bajo, sector perteneciente a la comuna de Los Sauces, quienes expresan que la empresa Forestal Comaco S.A ha utilizado un compuesto químico que estaría contaminando el estero, las napas subterráneas y las vegas del sector.
La denuncia -por el uso indiscriminado de un herbicida denominado Simazina, bajo el sello del compuesto activo- se realizó al Diario Renacer de Algol, en donde el Sub Gerente de Patrimonio Forestal de la Empresa Comaco S.A., Guillermo Toledo, reconoce lo peligroso del uso del herbicida, pero agrega que en el año 2006 -señala con anticipación- se acogieron al sello verde con certificación internacional FSC, razón por la cual se erradica el uso de Simazina. En su reemplazo se utiliza Lifosato, que es un compuesto inactivo y de rápida evaporación, según palabras del propio Toledo.
La cosa se comienza a ver negra
A pesar de que la empresa diga que no se está utilizando Simazina, la gente comienza a sentir las repercusiones del agua contaminada tanto en sus organismos, como el sus siembras y plantaciones. Se conocen los daños a mediano y largo plazo de este compuesto. Las napas subterráneas son la única forma de conseguir agua, y hoy el sector Guadaba Bajo observa incrédulo la contaminación que los invade. Los vecinos de la localidad piden- a pesar de las declaraciones de la Empresa- que se haga un nuevo estudio medio ambiental que verifique estos datos y tranquilice a la población.
Estudiantes,Vecinos,Agricultores…Todos perjudicados
Dos colegios del sector ya no cuentan con agua proveniente de esteros y ríos, y han solicitado la intervención de la autoridad municipal, en este caso Los Sauces.
Algo muy similar ocurre con las familias del sector, quienes viven en el terror de que las enfermedades lleguen a perjudicar a sus hijos. Entre los vecinos afectados, está el Señor Lino Barbiere, quién acude todos los días a Purén en busca del agua que alguna vez logró obtener desde su pozo, el que hoy está inactivo.
Barbiere –en Renacer- confieza su preocupación por el uso indiscriminado de Simazina por parte de la forestal, agregando que este compuesto contaminará toda la cadena biológica (suelo, agua, cultivos, ganado), llegando a repercutir en nuestras familias y sus hábitos de consumo. "Hace unas semanas mis hijos sufrieron síntomas de diarrea y fueron llevados de urgencia al hospital de Purén", señaló reconociendo su molestia frente a la situación que viven.
Sí ya no usan Simazina…¡Hagamos una prueba!
¡Las aguas para regar las chacras también podrían estar contaminadas!. Barbiere enfatiza en los daños que se pueden causar a raíz de esto a los agricultores de la zona, tomando en cuenta tosas las consecuencias de esto -enfermedad, desequilibrio económico, entre otros-. Una de las acciones próximas que Barbiere no descarta, es la solicitud a la Empresa Forestal de un análisis a una muestra de suelo, lo cual arrojaría nuevas respuestas, y quizás pruebas irrefutables sobre el uso de este peligroso herbicida. Esto a raíz de una fidedigna evidencia: Barbieri facilitó bolsas a las empresa contratista Arista Life Science, estas eran bolsas con Simazina que encontró en las bodegas de la Forestal. Extraño, ¿No le parece?
Por lo anterior, es que este corresponsal piñontudo consultó a los integrantes de la Organización Medio Ambiental 'Nguallen Pelu Mapu/Protectores de la Tierra' respecto de la noticia antes mencionada, contando que al enviar el reportaje a la 'Red de Acción en plaguicidas y sus Alternativas para América Latina' (RAP-AL), obtuvieron como respuesta que: "el herbicida simazina está autorizado en Chile, clasificado en categoría IV por el SAG, lo que significa que es considerado de muy baja o nula toxicidad aguda (la toxicidad aguda es la que se presenta de inmediato, con diversos malestares físicos).
Sin embargo hay dos motivos que lo hacen muy peligroso: su gran persistencia en el agua, donde se acumula por mucho tiempo, y su toxicidad crónica (efectos que se evidencian a mediano y largo plazo).
Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) es un probable cancerígeno en humanos. Ojo, cuando se califica un plaguicida como "probable cancerígeno en humanos" quiere decir que se comprobó que provoca cáncer en ratas de laboratorio, pero como en los seres humanos no se puede probar se presume que es "probable" (el organismo más parecido a los seres humanos, entre los que se usan para experimentos científicos, es el de las ratas).
Debido a estas dos características peligrosas, la Simazina FUE PROHIBIDA EN EL 2005 EN ESPAÑA, debido a que produjo una masiva mortandad de peces y contaminó napas subterráneas, en un lugar donde había dos embalses (es decir, contaminó los embalses y de ahí pasó al agua subterránea). Ahora, si COMACO usó SIMAZINA hasta septiembre del año pasado, quiere decir que perfectamente puede estar contaminada el agua y los suelos... Y algo más, el glifosato (no "lifosato" como decía el SubGerente) no tiene nada de inofensivo. Es un herbicida que incluso ha provocado muertes.
Bueno, amigos piñonenses, la cosa no se ve tan simple como parece. Según los Protectores este tipo de percances no es el primero que pasa con respecto al tema de plaguicidas y gente contagiada con diarreas, vómitos y fiebres, entre otros. Estas situaciones son las que no podemos permitir que sigan ocurriendo.
No se puede seguir tapando el sol con un dedo o mejor dicho con dinero o por el dinero.
¿Somos o no los jaguares?... o somos simples mininos que consumimos lo que ellos producen porque allá lo tienen prohibido, entre otros horripilantes hechos… ah?




Por tratar Temas de Familia, me han pedido que publique esta carta dirigida por una mujer que optó por su Derecho a una Vida Digna, y conformó una nueva familia al no dar resultado la primera. Opción que aún, en el siglo XXI, tiene y mantiene opositor
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Escrito por Juan Cea
Por tratar Temas de Familia, me han pedido que publique esta carta dirigida por una mujer que optó por su Derecho a una Vida Digna, y conformó una nueva familia al no dar resultado la primera. Opción que aún, en el siglo XXI, tiene y mantiene opositores:
Santiago, 15 julio 2007 Carta Abierta al sacerdote de mi barrio y a la Iglesia Católica Sr Roberto Armijo Párroco de la Iglesia San Luis de Huechuraba.En representación de la actual iglesia católica, que me ha tocado conocer:
El sábado pasado, sábado 8 de julio, tuve el gusto de ser invitada por las hijas de la Sra. Lola y don Pedro, vecinos de toda la vida y de mi barrio desde la infancia, a la celebración de sus bodas de oro.
Fue un agrado volver a entrar a la parroquia de mi infancia, donde hice la primera comunión, donde acompañamos durante muchos domingos, después de misa a nuestros hermanos y amigos a “hacerles barra” y llevarles algo para comer, cuando jugaban sus partidos de fútbol en la cancha de la parroquia.
Fue hermoso ver a tantas vecinas, amigas de la Sra. Lola y don Pedro, del Centro de Madres y a los familiares de ellos, que no veía hace tantos años. Empezó la ceremonia, con toda la alegría de la celebración de tan hermosa ocasión para un encuentro familiar y comunitario: Compartir la alegría de una familia amiga, que como tantas otras, han pasado por momentos maravillosos y duros y han seguido juntos…y que ese sábado nos invitaron a compartir su alegría.
Ud. como sacerdote y como es habitual en estos casos destacó la importancia de la permanencia y fidelidad de las parejas y las familias, que me parece un valor enorme, cuando las personas así lo deciden y sienten que dicha permanencia, como es este caso, los hace felices. Hasta aquí todo bien. Sin embargo en un momento Ud señala, que quienes no mantienen el vínculo del matrimonio para toda la vida y desarman la familia y la vida en común, son indignos de Dios.
Sus palabras retumbaron como sentencia en mis cavilaciones de infancia y en mi alegría del re-encuentro con tanta historia. Ha pasado una semana de haber escuchado su prédica y pese a estar en completo desacuerdo con Ud., quiero contarle todas las reflexiones, recuerdos y dolores que se han desatado dentro mío durantes estos días.
Me pregunto la razón que Ud. tiene para referirse con tanta insolencia respecto a la dignidad de una persona ante los ojos de Dios, por el sólo hecho de no mantener una relación que ha evaluado como dañina, porque dejó de amar, porque lo dejaron de amar, o lo que sea.
Me pregunto si Ud. ha estado alguna vez casado, ha amado o ha tenido la oportunidad de vivir con una persona a la cual ama, en el sentido de pareja. Quizás no, pero me imagino que tiene hermanos, sobrinos y familiares. Imagino que alguno de ellos ha pasado por situaciones de quiebre de pareja….también les diría que son indignos?
Desconozco si Ud. tiene esa experiencia directa…pero me imagino que habrá sido parte de su formación, y si no de su ejercicio como sacerdote, el conocimiento que la vida en pareja y en familia es un desafío nada fácil, en una sociedad que nos entrega pocas herramientas para aprender a vivir en pareja.
Imagino que Ud. sabe, que en el espacio familiar, ese habitualmente sacralizado en tantos discursos oficiales, es el mismo en el cual ocurren gran parte de las situaciones de violencia, que a veces llega incluso a la muerte, mayoritariamente de mujeres que son asesinadas por quienes las aman y declararon cuidarlas y respetarlas para toda la vida.
No sé si sabe que es en ese espacio donde también se aprenden muchas veces formas de relación en que las mujeres deben aceptar que el varón tenga “sus aventuras por fuera”, porque “al final es hombre y es el responsable del sustento familiar”. Muchas veces la dependencia económica y no el amor hacen que muchas mujeres acepten situaciones denigrantes.
Supongo que Ud. sabe que en el espacio familiar es donde se aprende también muchos de los mitos y prejuicios que validan el machismo, la mirada de la sexualidad como algo pecaminoso, el autoritarismo de los padres, entre otras tantas debilidades de este espacio de socialización. Sería injusto pensar que la familia sólo es un espacio donde se aprenden aspectos negativos para la vida. Es también el espacio más cercano de afecto, cobijo y aprendizaje…
Pero como la realidad no es blanca o negra (como me pareció su discurso ese día en la celebración de las bodas de oro de mis vecinos amigos), la familia es todo lo bueno que tenemos con su aporte formador, y también todo lo difícil con su contribución a nuestra de-formación.
Cada uno a lo largo de su proceso de desarrollo hace inevitablemente el balance, de acuerdo a su propia experiencia de familia que le ha tocado vivir, tomando lo bueno, sacudiéndose, en la medida de lo posible lo malo y aceptando aquello que no nos gusta y no podemos cambiar.
Ese proceso de libertad humana es el que Ud. no respeta en su discurso: Si una persona o una pareja, como es obviamente mi caso, hemos tomado la dolorosa decisión de no seguir la vida en común, con el evidente dolor personal por el quiebre de la biografía que ello implica y sabiendo el enorme daño que implica para los hijos, fruto del amor que algún día se tuvo.
Si se ha tenido la valentía de tan cruda decisión, sopesando qué es lo más saludable, para todos, pese al dolor inicial. Si la vida ha permitido que esas parejas cada una por su parte, superen el dolor y sepan formar una familia diferente, con los hijos viviendo con la madre o el padre (habitualmente con la madre, porque el machismo existe), visitando al otro padre los fines de semana, o como sea.
Si esas familias han sabido salir adelante, Quién es usted para decir que esa decisión nos hace indignos de Dios? Es mas digno para usted seguir en una relación donde el amor se acabó, o someter a los hijos a una relación deteriorada, donde no respeto o no amo al otro.
Pide Ud. que se mantenga una farsa para mantenerse “dignos ante los ojos de Dios”. Aunque Ud. y muchos representantes de su iglesia piensen eso, permítame discrepar.
Fui durante años una militante activa de la iglesia Católica: Mi mamá fue catequista, yo me formé en el Centro Pastoral Juvenil, que aglutinaba comunidades de estudiantes fiscales vinculadas a la Congregación de los Sagrados Corazones.
Conocí una iglesia Católica de lujo, con una opción preferencial por los pobres, con un llamado claro a construir el reino de Dios, no en el paraíso, sino aquí en la tierra, que nos interpelaba para amor a Dios en el rostro de los sufrientes, que para mi eran los familiares de detenidos desaparecidos, los pobres, las mujeres humilladas, los y las trabajadoras, sufrientes de condiciones laborales injustas, muchas veces dependientes de patrones muy “católicos y observantes”.
Aprendí a respetar y enamorarme de una iglesia comprometida con la vida. Conocí los postulados y la práctica de la Teología de la Liberación y me cautivaron sus misas comprometidas con la vida cotidiana… Nuestras misas eran un encuentro para compartir la vida a la luz del evangelio. La comunión era el signo de ese compromiso y de esa vida comunitaria.
La vida cotidiana era el espacio para traducir nuestra fe en acciones. El país cambió, la iglesia cambió y cada vez me costaba más decirme católica, pero el punto de quiebre para mí, lo marcó la declaración del Cardenal Errázuriz, quien dijo que los separados no teníamos derecho a recibir la comunión.
Fue un dolor enorme para mí: Fue como si mi familia, que en esa época solíamos encontrarnos todos en el almuerzo de los días domingos me hubiera dicho, “te queremos mucho, pero por estar separada no puedes seguir viniendo a compartir nuestra eucaristía de los almuerzos dominicales”. Me sentí totalmente excluida y de hecho no he vuelto a comulgar… No me declaré católica en el Censo del 2002 y creo que esta situación es la mas real.
Evidentemente la iglesia en la cual me formé y en la cual creí no es la iglesia de hoy. Mis valores no obstante, siguen plenamente vigentes como motor de mí accionar personal y laboral. La prédica suya el día sábado pasado me hizo volver a todos estos recuerdos y creo que estoy cansada de ser excluida. No quiero estar en donde no me quieren, en donde no respetan mis decisiones y en donde se refieren en forma insolente a mi situación.
Me encantaría saber si alguna vez Ud. se ha pronunciado con tanta virulencia, insolencia y energía para referirse a la dignidad o indignidad de quienes hasta el día de hoy no informan dónde están los cuerpos de los detenidos desaparecidos, o contra los sacerdotes que han ejercido pedofilia contra niños y niñas de este país.
Los separados no podemos comulgar, pero sí son autorizados los que violaron los derechos humanos, los que explotan a los trabajadores… Ellos sí son dignos ante sus ojos…
Me encantaría saber a qué se refiere Ud cuando habla de indignidad… Pero francamente, creo que no voy a perder el tiempo esperando una respuesta suya… Porque Ud ha sido claro en transparentar su alma cuando hace sus homilías.
Como Ud. habló en un espacio público, yo también voy a hacer pública esta carta.
Zulema Contreras Muñoz ‘Una mujer “indigna”, que goza hoy de la gracia de tener una nueva pareja y una familia común, que nos está permitiendo vivir nuestro compromiso de amor y respeto mutuo’.
“La lengua por el contrario, nadie puede dominarla, es un látigo incansable, lleno de mortal veneno. Con ella bendecimos a Dios Padre y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios” Carta de Santiago 3, versículo 8 y 9.
Kamisaraki kullakanaka jilatanaka, Marri Marri pu lamgnen pu peñi kom pu che, un saludo y abrazo a la diversidad de pueblos viviendo en este hogar que compartimos llamado tierra.
Desde la ciudad de Arica Marka, la Asociación de Estudiantes de Pueblos Originarios (A.ES.P.O.), compuesta por estudiantes pertenecientes a diversas culturas, quienes persiguen la reivindicación de los pueblos originarios en Chile, abogando por el respeto a sus derechos humanos esenciales, respetando toda forma de vida y expresión cultural; pues son estos el pilar fundamental de la cosmovisión de nuestros pueblos originarios; viene a compartir con la opinión pública nuestro pensamiento y sentir, respecto a la ratificación o no, del Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales de la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.), por parte del Congreso de Chile, que debería votarse en las próximas semanas.
La OIT, es la organización del sistema de las Naciones Unidas especializada en el establecimiento de normas, cuya finalidad es mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los pueblos del mundo entero, sin discriminación por motivos de raza, tipo de vida o extracción social.
Este Convenio reconoce, entre otros aspectos, nuestros estilos de vida tradicionales, nuestra cultura y manera de vivir diferentes a la de otros sectores de la población nacional, por ej., en sus formas de vida, lengua, costumbres; que tenemos organización social propia, costumbres y leyes tradicionales.
Día a día nos enteramos de la contaminación y desecación de humedales, ríos, lagos, lagunas, mares; día a día conocemos a más personas desplazadas de sus tierras, pues se agotó el agua y se empobrecieron las tierras y debieron migrar en busca de un mejor bienestar; día a día sabemos de jóvenes que deben realizar enormes sacrificios para poder estudiar o que deben abandonar sus estudios porque el dinero no les alcanza para solventar sus gastos en la universidad, entre muchas otras situaciones.
Nuestros pueblos no inventaron términos como “sustentabilidad” o “sostenibilidad” y tal vez, hasta les resulte difícil de pronunciar, sin embargo saben dialogar con la madre naturaleza, quien a su vez, nos entrega el derecho de trabajar y alimentarnos con dignidad.
Warranka, warranka kujtasiñani!!!
Marrichi weu!!!