http://www.youtube.com/watch?v=jyK8aT2ojVc

Planean construir Centra Termoeléctrica a menos de un kilómetro de la ciudad de Arica

[Publicado en http://www.elmorrocotudo.cl/admin/render/noticia/22148]

Humo contaminante en el horizonte, aguas contaminadas bajo nuestros pies. Sería el posible resultado si la CONAMA aprueba una Central Termoeléctrica en el Cerro Chuño, en nuestra ciudad de Arica.

CT Parinacota, fue lo que leímos hace unos días cuando revisábamos los proyectos ingresados en el portal www.e-seia.cl, y nos encontramos con la sorpresa de que se construiría una Central Termoeléctrica. Nos causó mucha inquietud en realidad. Por el nombre creíamos que se instalaría en algún lugar de la región de Parinacota. Grande fue nuestra sorpresa cuando nos enteramos que se construiría aquí en la ciudad de Arica, específicamente en el Cerro Chuño.

A pesar de que el proyecto fue presentado en enero de este año, la mayoría de las personas de la ciudad desconocen mayormente las implicancias que trae la construcción de una Central Termoeléctrica, tan cerca de la ciudad. Esta quedaría emplazada entre los valles de Lluta y Azapa, de los cuales nos alimentamos (olivo, tomate, hortalizas), lugares ya amenazados por las semillas y cultivos transgénicos.


¿Cuál sería su real impacto?

Hace un tiempo se mostró por las pantallas de TVN, un documental realizado por el programa LA TIERRA EN QUE VIVIMOS, en la cual se nos mostraban imágenes sobre los efectos perjudiciales que han tenido estas industrias sobre la salud de las personas que allí habitan, tal es el caso de Tocopilla y otras ciudades. Desde que se instaló la Termoeléctrica, los casos de enfermedades respiratorias crónicas aumentaron en la ciudad. También los pescadores artesanales y toda la gente ligada al mar quedaron bastante afectadas al perder su principal sustento de vida.

Por qué no se discuten con la comunidad ariqueña proyectos de tanta relevancia? ¿Cómo nos esta informando la prensa local sobre temas de primera importancia para la ciudadanía en Arica?

Este es uno de esos proyectos con un alto impacto, que concita el interés público, y que se deben integrar la mayor cantidad de actores involucrados directa, Azapa, Lluta, poblaciones urbanas cercanas a Cerro Chuño; o indirectamente, finalmente toda Arica es afectada, ya sea en la baja del turismo o pérdida de puestos laborales en los valles por contaminación de los suelos.

Aquí la ciudadanía no ha participado adecuadamente en el proceso de discutir, y finalmente decidir, sobre la posible instalación de esta Central Termoeléctrica.

Para saber más, este es el enlace al proyecto, sólo debes pinchar AQUÍ.

PLANIFICACIÓN DEL DESARROLLO E IMPACTOS AMBIENTALES: REFLEXIONES DESDE UNA LOCALIDAD RURAL

[1]


RESUMEN

La intención del presente ensayo es dar cuenta de un proceso que se ha estado dando en una localidad rural de la región de la Araucanía, a partir de las consecuencias y riesgos asociados a las planificaciones económicas estatales y empresariales en este lugar. Se revisa el concepto de planificación del desarrollo para ver sus implicancias en esta localidad en lo referente al tema ambiental. También se muestra la alternativa a esta cuestión que se esta planteando desde los actores locales, a través de una organización comunitaria. Para ello, se basa en la literatura de Arturo Escobar (1997; 2005); de Ulrich Beck (1998) y toma ciertos elementos de la escritura de Pierre Clastres (1968).

Palabras Claves: Desarrollo – Planificación – Riesgos ambientales - Rol social organizativo


Introducción

Integrarse al desarrollo, se ha transformado en una anhelo y añoranza por parte de los Estados y que se ha transmitido a toda una sociedad. Este concepto es difundido al mundo después de la Segunda Guerra Mundial, principalmente por expertos y planificadores de organismos económicos internacionales de los países mas avanzado en esta materia del desarrollo. También se difunden y reafirman los valores de la cultura occidental como los ideales que todo el mundo sin excepción debe seguir (Escobar 1997).

Este ideal, que ha basado parte importante de su avance en el uso-abuso de los “recursos naturales”, ya no se trata exclusivamente de un aprovechamiento de la naturaleza, del desprendimiento de el-ser-humano, sino que se le han agregado también problemas que son consecuencia de su desarrollo técnico - económico mismo. En palabras de Beck (1998), diríamos que ya estamos ante una posible autodestrucción de la Tierra.

Desde el Estado chileno se han potenciado y fomentado aquellas actividades que reportan mayores ganancias económicas, las cuales están relacionadas con la extracción y explotación de los llamados “recursos naturales”. Estas actividades depredatorias como la pesca industrial, la gran minería, las hidroeléctricas, las actividades forestales, han provocado enormes ganancias a los empresarios, profesionales y al Estado, pero han resultado perjudiciales para la biodiversidad y las poblaciones locales, en donde estos proyectos se llevan a cabo.

Se comprueban por ejemplo, una serie de efectos negativos, como la descarga de riles industriales a humedales (i.e., mortandad de cisnes de cuello en el humedal del río Cruces en Valdivia por la actividad de la Celulosa CELCO); la desecación de Salares en la zona norte de Chile por la actividad minera (i.e., Salar de Puntas Negras en la II región por la minera Escondida de capitales extranjeros); o la ubicación de vertederos en terrenos indígenas que han provocado una serie de enfermedades y drásticos cambios en sus modos de vida (i.e., vertedero Boyeko en Temuko que contaminó las aguas de la que se abastecían familias Mapuche, que eran principalmente horticultoras reconvirtiéndolos en recolectores de la basura que allí se depositaba).

Las regulaciones en este sentido se han visto influenciadas por decisiones políticas que tienden a pasar por alto las decisiones de carácter mas técnico en el tema-problemática ambiental. Actualmente los fundamentos de la política ambiental en Chile tiene que ver principalmente con cuatro aspectos principales: la primera tiene que ver conque la Calidad de Vida de las personas de hoy no deba comprometer las generaciones futuras, tal cual lo especifica la definición de desarrollo sustentable manejado a nivel global y definido en la Ley de Bases de Medio Ambiente; la segunda, la supuesta Complementariedad que tiene que existir entre Desarrollo Socioeconómico y la Sustentabilidad Ambiental, que entra derechamente en una contradicción, pues las políticas estatales han privilegiado actividades económicas que han prácticamente arrasado los entornos ambientales de vida, en especial de poblaciones que colindan con estas actividades como lo vimos mas arriba; la tercera, tiene relación con un fin de lograr una Equidad Social para superar la pobreza, que ha quedado como un mero discurso político – eleccionario; y la última tiene que ver con la Participación Ciudadana, que esta incluida, por ejemplo, dentro del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental y que se ha trasformado en un problema para el Estado y empresarios, mas que en una herramienta ciudadana de presión social.

Aquí radica entonces la importancia de mostrar lo que esta sucediendo en la comuna rural de Los Sauces, que es un pequeño pueblo de la llamada Araucanía por los conquistadores chilenos y Gulumapu por sus habitantes originarios, los y las Mapuche. A comienzos del siglo XX, ésta contaba con una geografía y biodiversidad muy diversa y particular, caracterizada por selvas y humedales, las que fueron desapareciendo progresivamente ante el deseo inmanente por hacer “producir” estas tierras, reflejando de cierta forma la intolerancia que la civilización occidental ha demostrado hacia las sociedades diferentes a la suya, que incapaz de reconocer al otro como tal, manifiesta cierta negatividad por dejar subsistir aquello que no es idéntico a ella. Proceso que no estuvo exento de excesos y violencia (Clastres 1968).

Planificando el desarrollo: implicancias de una política afuerina

Según Escobar (1997), la planificación es el medio por el cual el desarrollo adquirió cierta legitimidad y alimentó este empresa. Este concepto

…encarna la creencia que el cambio social puede ser manipulado y dirigido, producido a voluntad […] Esta aceptación ciega de la planificación es tanto más notable dados los penetrantes efectos que ha tenido históricamente no sólo en el Tercer Mundo sino también en Occidente, donde ha estado asociada con procesos fundamentales de dominación y control social […] Cuando se desplegó en el Tercer Mundo, la planificación no solo portaba esta herencia histórica, sino que contribuyó grandemente a la producción de la configuración socioeconómica y cultural que hoy describimos como subdesarrollo (Escobar 1997: 55-56).

Cuando fundaron los chilenos el pueblo de Los Sauces en territorio Mapuche, la principal estrategia tenía que ver principalmente con la llegada de colonos europeos para “civilizar y producir” grandes extensiones de terreno usurpadas a los Mapuche, donde estos dedicaron casi exclusivamente a la explotación de la madera de las selvas que allí existían y / o simplemente la quema de estos bosques para habilitar la mayor cantidad de terreno para la agricultura o ganadería. Su planificación tenía relación con la idea de producir lo mas rápido posible estas tierras. Así las otroras selvas se fueron transformando prontamente en monocultivos agrícolas que brotaban en cantidades, lo que generó gran movimiento económico en la zona. Esto atrajo a gran cantidad de personas en busca de trabajo y de tierras para colonizar. Posteriormente, debido a la sobreexplotación y erosión casi irremediablemente de los suelos, empezó el abandono progresivo de esta zona y boom económico decayó fuertemente. Este fue el inicio del delicado desbalance ambiental que se vive hoy en este espacio.

Hoy, la propuesta de desarrollo implantada desde el gobierno central, da prioridad a la explotación de los recursos naturales y fomenta las actividades forestales, sin considerar las perspectivas locales de desarrollo que tienen que ver con otras formas económicas como la horticultura en chacras, recolección de frutos silvestres o la pesca en ríos y esteros de la localidad.

Esto ha aumentado la dependencia hacia el Estado, reafirmando su carácter benefactor y fortalecido el acostumbramiento de la población del asistencialismo estatal. De cierta forma esto a provocado un disciplinamiento de las personas y “producido sujetos gobernables”… donde “La administración [estatal] de lo social ha producido sujetos modernos […] que se ordenan en realidades […] que pueden ser gobernadas por el Estado mediante la planificación” (Escobar 1997: 58).

Pero la gente también a iniciado una cierta demanda respecto a los riesgos que ha generado esto. Se difunde una promesa de seguridad desde las palabras de las autoridades públicas a las personas u organizaciones que denuncian prácticas que ponen en riesgo a la población local, tratando de minimizar o negar las consecuencias negativas de las actividades forestales, argumento utilizado también por estas empresas para desvirtuar las acusaciones, negando todo y exigiendo estudios científicos que avalen las denuncias en su contra, restando validez a los saberes y percepciones de la gente que vive a diario situaciones de riesgo por estas actividades. Se podría decir que existe una discriminación ambiental en el desarrollo.

Como se ha visto, la economía moderna de mercado a jugado un rol preponderante en esta cuestión, invisibilizando otros aspectos, devaluando aquellas que tradicionalmente están presentes en la localidad como la reciprocidad, la redistribución o las actividades de recolección, e instrumentalizando a la naturaleza, lo que condujo a una explotación de las personas, y la eliminación de saberes y conocimientos propios de este lugar.

Amenaza global: los poderosos tampoco están a salvo

Todo esto que hemos visto desde lo local, también se transforma en una amenaza global (i.e., cambio climático), que afecta a todos los seres vivientes de este planeta, incluidos seres humanos, animales y plantas. Todo debido a causas modernas que ponen en peligro la vida en la tierra (Beck 1998).

Beck nos dice que existe una desigualdad evidente en cuanto a los riesgos que generan las actividades económicas, en el reparto de las riquezas y riesgos que se generan, pues un pequeño grupo se lleva la mayor parte de las ganancias y otro se lleva la mayor parte de las consecuencias, generalmente negativas. Estos efectos provocan deterioros sistemáticos y a menudo irreversibles.

Pero estos efectos o riesgos de la modernización afectan mas tarde o mas temprano también a quienes los producen o se benefician de ellos. Tampoco los ricos y poderosos están seguros ante ello (Beck 1998).

Basándonos en Beck y retomando un poco el caso local, las tierras de las forestales al ser explotadas irracionalmente, han empezado a desvalorizarse y han de enfrentar una serie de dificultades, en especial en lo que refiere a los problemas hídricos y sociales que genera, lo que han entrado en directa contradicción con sus intereses de ganancia y de propiedad que ha impulsado el proceso de industrialización y capitalización del territorio.

Las poblaciones locales colindantes con estas plantaciones, han empezado a exigir mayores precauciones respecto a las actividades forestales y mayores beneficios de estas por los perjuicios que ocasiona o en otras partes simplemente expulsar a las forestales de estos territorios (como lo han hecho varias comunidades Mapuche en la zona de Ercilla y del lago Lleu – Lleu).

Este tema ha ido generando mayores espacios de debate en la opinión pública y política, que empiezan a demandar mayores regulaciones para el manejo de la producción empresarial. Por ello, es que las forestales han empezado una serie de iniciativas mediáticas para contrarrestar las denuncias respecto a efectos negativos que están provocando, pues esta misma situación de globalidad, los obliga a cuidar su imagen internacional, pues es en el extranjero donde venden la mayor parte de su producción y donde se ha endurecido las normas para venta.

Aunque se ha avanzado en esta materia debido a la creciente demanda social por regular estas actividades, aún falta mucho camino por recorrer. En este sentido, aunque existen mayores controles burocráticos de las decisiones empresariales, aún resultan insuficientes para contrarrestar sus efectos negativos.

Reflexiones finales

Se ha visto que las planificaciones estatales y empresariales han dado preferencia casi exclusivamente a los aspectos económicos, en desmedro de lo social y cultural. Este apoyo económico, se manifiesta en los subsidios que se dan a los monocultivos forestales de casi un 100% el coste total, sin considerar previsibles efectos perjudiciales sobre la ecología y población local. Entre los costos de estas planificaciones forestales, podemos encontrar por ejemplo, el uso de plaguicidas que ha ocasionado la muerte y problemas a la salud de varias personas, afectando también seriamente la biodiversidad; la desecación de humedales y su posterior conversión en monocultivos forestales; una migración forzada y abandono de lugares de origen de familias enteras, principalmente por la escasez de agua ocasionada por la tala de árboles nativos y los extensivos monocultivos forestales y por la pérdida de comida para el ganado.

Literatura Consultada

Beck, Ulrich (1998) La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad (Capítulo 1: La lógica del reparto de la riqueza y del reparto de los riesgos), Barcelona: Editorial Paidós.

Clastres, Pierre (1968) "Entre silencio y diálogo", En Pingaud, B. et al. (1968) Lévi-Strauss: estructuralismo y dialéctica, Buenos Aires: Editorial Paidós.

Escobar, Arturo (1997) El final del salvaje. Naturaleza, cultura y política en la antropología contemporánea, Colombia: CEREC/Instituto Colombiano de Antropología, Ministerio de Cultura.

Escobar, Arturo (2002) El postdesarrollo como concepto y práctica social, En Daniel Mato (coord.), Políticas de economía, ambiente y sociedad en tiempos de globalización, Caracas: Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Universidad Central de Venezuela, pp, 17-31.

Arika, 29 de agosto 2008.



[1] Ensayo correspondiente al trabajo final del ramo Antropología y Desarrollo, dictado por Kapris Tabilo Veas

POLICIA ATACA CON HELICOPTERO SECUNDARIA DE ALUMNOS MAPUCHE EN ERCILLA

Reproducimos comunicado de la Alianza Territorial Wenteche-Pewenche

Los alumnos tomaron establecimiento "para exigir fin de la militarización y baleo permanente nuestras casas y familiares en el campo".
En estos momentos, la policia militar chilena ataca con gases y balines desde un helicóptero a niños mapuche de la secundaria de Ercilla, donde los estudiantes han tomado el control del establecimiento educacional exigiendo el fin de la represión en las comunidades de su nación, expresada según dijeron "en militarización y baleo permanente a nuestras casas y familiares en el campo". Los estudiantes, de una edad promedio de 15 años, están sufriendo el copamiento militarizado en este momento debido a su manifestación pacífica, recibiendo un trato muy distinto al de los estudiantes chilenos que durante estos años han manifestado de la misma forma en torno a la injusticia educativa, con los cuales el gobierno ha establecido largas mesas de trabajo.
En cualquier momento se espera un violento desalojo "y con ello una nueva muestra del intento del anular a la sociedad mapuche" declararon los niños mapuche que se manifiestan.


PU LOF XAWVN
ALIANZA TERRITORIAL WENTECHE PEWENCHE

Los hostiles


Rendirse es olvidar la vida sabia. Para el Estado y los capitalistas la identidad indígena que protege los últimos vestigios de tierra virgen de explotación industrial, es hostil. Por su forma de vida austera y arraigada a los designios de la tierra opuesta a la vida consumista... son tratados como hostiles.

http://serarteconciencia.blogspot.com

El Padrino




El bosque y la primavera iluminan tu vida... las plantaciones la apagan

Infórmate de lo que pasa en Chile


Empresarios chilenos utilizan dinero para dividir a comunidad pescadora

Reportaje sobre los conflictos provocados por una celulosa, Celco Arauco, a raíz de un acuerdo económico, donde esta empresa paga para que las personas no realicen acciones contra los trabajos para la instalación de un ducto y rechacen a quienes se oponen. Esto a traído graves conflictos como los mostrados en este reportaje.

FE Y CREENCIAS, LA MUERTE ENTRE LOS VIVOS

Por Orlando Acosta V.
Antropólogo Político
Dos cráneos humanos con sus órbitas oculares rellenadas con algodón "mi­ran" hacia Chipaya desde una tumba de azulejos del cementerio municipal. La cruz de fierro con coronas de paja encima lleva la ins­cripción: "Mundo Alma Chipaya 2007". Unos pasos más al norte, hay un cuarto insignifican­te con una puerta de madera. Al abrirla, la sor­presa es tétrica: es una capilla con medio cente­nar de calaveras rodeadas de coca, envases de alcohol y cigarrillos de las marcas D & J y Star.
"Son nuestros tatarabuelos. Nos cuidan y a nosotros les damos de comer, fumar y beber para pedir lluvia, o pelear contra el viento y las heladas. Igual hacemos en Todos Santos", reve­la el jilakata del ayllu Aranzaya, Dionisio Láza­ro Mamani. Las almas de los antepasados son respetadas por los chipayas. El camposanto es sacro y las autoridades originarias hasta ame­nazan a los lugareños con no sepultarlos allí si cometen faltas graves o desentierran cadáveres para mostrarlos a las parejas que pelean para pacificarlas.
La división de espacios territoriales entre el sur y el norte chipayas -Aranzaya y Mana-saya-, dice el antropólogo Ulpian López Gar­cía, igual se expresa en las necrópolis de los urus. "Hay dos mitades. Y el cementerio igual se divide por familias. Las ánimas son los guardianes del pueblo. Y los urus alertan que una persona no debe mentir ni robar porque si no, estos cráneos la pueden castigar.
Los muertos están vivos para ellos". En Llapallapani, comunidad de los muratos del Poopó, esta tradición no se encuentra vigente en su catacumba comunal.
Para López, estas costumbres se relacionan con las de los grupos cazadores y pescadores de la antigüedad, que según los estudios arqueológicos fueron parte de los primeros habitantes de la tierra, y por eso se sostiene que los urus son un pueblo mile­nario. "Tienen como deidades a la naturaleza, los flamencos, las montañas y espejos de agua. Los chipayas adoran a su río Lauca cual si fuera una mujer: la Lauca María, dicen sus canciones. Es su guardiana. Igual han asimilado a la Pachamama o Madre Tierra por su faena agrícola".
En cambio, continúa López, los muratos no tienen una religiosidad tan profunda como los chipayas. No obstante, su cosmovi­sión gira en torno al agua y el lago Poopó como los nombres de sus lí­deres comunitarios (léase jiliri coto­puchu o "autoridad del agua"). In­cluso tienen un santo rodeado por varios flamencos o pariwanas al que le dedicaban coplas y organizaban fiestas. "Dicen: Nosotros no tenemos llamas y nuestras llamitas son los fla­mencos. Están acostumbrados a esa vida natural y por eso respetan las épocas en que las aves ponen sus huevos".

¿LA OTRA COLONIZACIÓN?
En Llapallapani se han asentado las iglesias Ca­tólica y Evangélica de la Última Profecía. "Convivimos con ellas. A veces prohíben nuestras tradiciones, pero nos imponemos. Un máximo de 30 por ciento del poblado debe pertenecer­les", asegura el jiliri ilpiri Basilio Alvarez Cho­que. En Chipaya, el miembro del ayllu Vistru­llani, Juan Quispe Mamani, denuncia que sec­tas pentecostales, cristianas y católicas han provocado la pérdida parcial de su cultura reli­giosa. "Predican que la Pachamama no es obra de Dios. Sólo los jilakatas nos defienden".
El jilakata primero mayor de Manasaya, Esteban Mollo Condori, corrobora la anterior sentencia. "La mayoría de los chipayas se ha convertido al Evangelio, pero les exigimos que mantengan su espíritu con las costumbres". El antropólogo y funcionario prefectural orure­ño, Víctor Alanes Orellana, sostiene "que bue­na parte de los urus es de las religiones protes­tante evangélica y católica, empero, a pesar de ello, la espiritualidad de esta nación originaria se ha mantenido contra todo porque hay líde­res que respetan la religiosidad andina".
López no concuerda con su colega. "Cuan­do los urus hacen su camino de la vida, su ca­mino de humano para llegar a ser autoridad y ser responsable, lo que se conoce como t'aqi, la iglesia a veces los perjudica porque promueve su abstención a las bebidas alcohólicas o el no compartir con su pueblo cuando asume un cargo o prohíbe al uru de las fiestas. Le inserta una mentalidad individualista y egoísta que erradica la esencia comunitaria de los urus".
Pero los chipayas han sabido mezclar lo pa­gano con lo católico. Así sucede en la fiesta de su patrona, Santa Ana, cada 25 de julio, cuando se organiza una procesión. Igual pasa en el aniver­sario del municipio, el 18 de diciembre. A la par, veneran a la Pachamama con continuidad. Otras fechas importantes involucran al Carnaval, cuan­do los jilakatas son los "pasantes", o sea, los que invitan comida y bebida durante cuatro días; o diciembre, época del "floreo" de animales y po­bladores, o el 6 de enero, cuando se mata una lla­ma y se echa su sangre al cauce del río Lauca.
Para los urus del lago Poopó, el 14 de sep­tiembre se saca la imagen de la Virgen de la Exaltación del Santuario de Quillacas y los mu­ratos organizan una celebración en la plaza. El día de Llapallapani, el 17 de julio, el baile, la co­mida y la música se apoderan de la comarca. "Igual —explica Álvarez— adoramos al Tata Santiago para que nos otorgue lluvias para pes­car en el lago. Y como nuestros tatarabuelos, te­nemos un sitio especial para nuestro Tata Dios".
LOS MITOS DE LOS URUS
Los jilakatas y jiliris recuerdan que antes, el ma­trimonio era impuesto a los jóvenes por los fa­miliares y se realizaba entre urus. "Hoy ya no es así", comenta Mollo. Según estudios del tema, tras la boda el novio trae leña de un lugar leja­no mientras la recién casada recolecta taquia (excremento animal usado de combustible) pa­ra los suegros y padrinos, y si ambos coinciden en la llegada, es un pronóstico de feliz vida con­yugal. Al principio, la pareja vive con los padres del novio y luego construye su propia casa.
En Llapallapani, por ejemplo, relata Álva­rez, la familia del varón se presenta en el hogar de la mujer para pedir su mano. "Ahí se define la fecha del casorio y se organiza una fiesta con zampoñadas. La futura familia baila hasta dos días seguidos. El día de la boda en el Registro Civil, también hay otra celebración similar. Los esposos definen posteriormente si desean unir­se por la iglesia Católica o Cristiana. Ahí hay otra fiesta. Igual aplicamos el sirwiñaku".
El antropólogo Orlando Acosta Veizaga hace notar que los urus dan mayor énfasis al tema mortuorio en su vida espiritual y religio­sa. "No dudan en afirmar: Somos chullpapu­chus, es decir, los descendientes de la gente que desde tiempos inmemoriales habitó la geografía andina". Entre los chipayas, explica el estudioso, por ejemplo, se maneja que los muertos conocen el comportamiento de cada originario, por ello, la víctima de un robo acu­de a un yatiri para que éste consulte a una ca­lavera de sus antepasados por el autor.
Durante tres días, cuenta Acosta, el yatiri y la víctima conversan con el t'ojlu: "Tatarabue­lo, nuestras cosas se han perdido, tú sabes quién es el ladrón; haz que se arrepienta y devuelva". "Esos días se atiende con confianza y cuidado el crá­neo, que se encuentra rodeado de pastereos y tablillas de los difuntos, de incienso, de copal, de q'oa (mesa ritual) y de velas. Los que efec­túan el rito también piden permiso del mayor­domo para tocar las campanas del templo".
"De esta manera, el difunto invoca al espí­ritu del malhechor para que devuelva lo roba­do. Los que se arrepienten dejan los objetos en el patio o cerca de la vivienda (de la vícti­ma del robo), pero los que se resisten a la de­volución no pueden dormir en la noche, pa­decen de enfermedades y al final mueren de tanto sufrimiento: 'Lo que se pierde, se pone a la calavera"'. La historia no termina ahí: cuando aparecen los bienes, culmina Acosta, el dueño no vuelve a usarlos, y de acuerdo con su valor los vende o regala a otros originarios.