10 agosto 2007

Pica: ¿de oasis a desierto?

por Fabiola Tapia



El oasis de Pica, ubicado al sureste de Iquique es muy apreciado por sus placenteras aguas semitermales, por sus exquisitos frutos y por su especial microclima. Sin embargo, no son muchos quienes están concientes del peligro a que este oasis agrícola está enfrentándose, a una amenaza de morir producto de la extracción de agua de sus vertientes.

Doña Luz Morales Nuñez, presidenta de la “Asociación de Agricultores, de Resbaladero, Banda y Animas” del Oasis de Pica, vivió en carne propia la primera amenaza a la que tuvo que enfrentarse la comuna. Ella relata que está amenaza se remonta al año 1913, cuando el gobierno de Chile ordena la expropiación del agua del valle de Quisma, a 3 km aprox. de Pica, un valle que era rico en fruticultura, en hortalizas y viñedos, “Lo que pesaba mayormente en ese momento era dar agua a la ciudad de Iquique, que estaba en su pleno apogeo en principios del salitre, entonces se recurrió a lo más fácil y práctico: Un valle habitado por alrededor de 300 personas, cuya agua significaba la obtención de 35 litros por segundo, lo necesario para Iquique, así que sin más argumentos y sin evaluar siquiera los daños, se secaron sus vertientes”. ¿Qué significó eso? Alrededor de 60 familias, incluida la suya, quienes vieron con impotencia como le quitaban la vida a su valle, como lo secaban, como sus árboles sufrían lentamente por la falta de agua y finalmente se vieron forzadas a emigrar de su propia tierra, dejando sus casas, sus vidas y sus recuerdos. Tuvieron que buscar un nuevo sitio donde vivir, gracias a que se aplicó “la solución más cómoda en ese momento”. Fue desde esa época que Doña Luz aprendió el valor que tiene el agua. Es así como, desde hace unos 15 años, comenzó a movilizarse junto a otro grupo de agricultores de Pica para defender su tierra de la nueva amenaza imperante en la zona y así evitar que la historia del Valle de Quisma se repitiese una vez más. Hoy esta amenaza se presenta con una nueva identidad, la de una minera transnacional: Doña Inés de Collahuasi, quien solicitó derechos de aprovechamiento de agua en la zona del Huasco, una extracción que, como señaló Doña Luz al diario La Nación, generaría una crisis hídrica que acabaría con la agricultura, el turismo y la población de Pica.

La empresa minera Doña Inés de Collahuasi inició sus actividades de extracción de cobre en la primera región principalmente en el área del Salar de Coposa en 1999. Como lo señala Asoc. Vida Sana (2006): “Para obtener la autorización por parte de las autoridades, la compañía tan sólo tuvo que presentar informes de previsión de impactos medio ambientales, informes sobre el funcionamiento de los ecosistemas presentes en los acuíferos e informes sobre las lagunas de los salares y las vertientes que las abastecen, comprometiéndose oficialmente a llevar un exhaustivo control y monitoreo durante la vida del proyecto así como aplicar las medidas de mitigación que se estimaran oportunas por los especialistas.” Y sin más trámites obtuvo los derechos de aprovechamiento de aguas que permitió la extracción en Coposa y en Michincha.

Y es que nuestro actual código de aguas “permite la concesión gratuita de los derechos de aprovechamiento, sin costos por manutención o tenencia del recurso, y sin exigir compensaciones por la generación de efectos externos. No exige acreditación del uso de los derechos de agua concedidos; no se retira la concesión por no uso de los recursos; no se paga patente ni impuestos por su tuición; ni se fijan límites a la concesión de derechos de uso” (Haedo, 2006). Como lo establece el artículo 5 del Código de Aguas este recurso es un “bien nacional de uso público” y parte del artículo 6 declara que este derecho de aprovechamiento sobre las aguas “es de dominio de su titular, quien podrá usar, gozar, y disponer de él en conformidad a la ley”. (Código de Agua, 1981) Es este sistema de concesión de derechos tan liberal, donde una vez que se conceden los derechos de uso el Estado no interviene más y que los considera como un bien económico, el que ha favorecido a las grandes empresas, en perjuicio de los derechos de las comunidades de acceder a un recurso fundamental para la vida. Más aún, como señala Haedo (2006) ha significado “una agudización de los problemas de estrés hídricos por sobreexplotación en zonas donde el recurso es escaso.” Cabe destacar, que esta concesión de derechos tan liberales ocurre prácticamente sólo en Chile. Se supone que “Los elementos regulatorios más importantes de la legislación de aguas deberían asegurar el uso efectivo y beneficioso del recurso, proteger su base, tanto en calidad como en cantidad.” (Dourojeanni, 1999) pero en nuestro país, pareciera no darse importancia a esto.

De manera que, la minera tras entregar los informes requeridos, comenzó su extracción sin problemas. Ahora bien, ¿Qué señalaban estos informes? Los informes, elaborados por GP Consultores, la Universidad Arturo Prat de Iquique y el DICTUC de la Universidad Católica de Chile, evaluaron un impacto mínimo en la vertiente de Jachucoposa que acontecería al término de la explotación minera en octubre 2023.

Por ejemplo, el informe realizado por GP, Consultores, señalaba principalmente que los descensos máximos en la superficie del agua subterránea con un bombeo continuo de 867 l/s variaría de 60 l/s aprox. en el año 1999 a un mínimo de 42 a 43 l/s en octubre de 2023. (Manzúr, 2006). Sin embargo, los impactos previstos para 25 años después se manifestaron en menos de 5.
Los informes de la Dirección General de Aguas (DGA) señalaron: primero que el caudal base de Jachucoposa, no era de 60 l/s, como lo señalaba el informe de GP, Consultores, sino que era de 90 l/s. Por otro lado la extracción de las aguas que habían autorizado en 1999 era de 867 l/s, la cual fue ampliada en 2003 en 174 l/s, por lo tanto se les permitía una extracción total de 1041 l/s. Pero que según lo informado por la minera, su tasa extractiva media desde el inicio de la explotación intensiva del acuífero hasta abril de 2004 había sido de 505 l/s y que a partir de allí se había pasado a explotar una media extractiva de 800 l/s aprox. (Manzúr, 2006)
Sin embargo ¿que resultados dieron los estudios realizados? El día 25 de junio de 2004 la DGA midió un caudal del Salar de Coposa y obtuvo un resultado de 28 l/s, el cual en agosto de 2004 bajó a 26 l/s. Es decir había una disminución cercana de 63 l/s lo que equivalía a una afección del 70% en el caudal de la vertiente. (Manzúr, 2006)




Es decir, además del error en los impactos mínimos previstos para octubre de 2023 los resultados generaron un impacto mucho mayor, en vista que fueron tan sólo 500 l/s en el bombeo inicial los que hicieron bajar el caudal de 90 l/s a 28 l/s.

Este impacto generó una obvia alteración en el ecosistema de humedal del Salar. Como lo señala en su estudio, Manzúr (2006) “Un informe de la Sociedad Agrícola Ganadera (SAG) señaló que: ‘los bofedales, expresión vegetacional característica de las zonas saturadas de agua, ha comenzado a secarse’. Se generó una evidente transformación de un ecosistema de humedal a otro de tipo semiárido. Además el informe añadió: ‘Es posible declarar que el ecosistema de Salar de Coposa y la vegetación aledaña se encuentra alterado y con alto grado de riesgo de desaparecer, de continuar las actuales tasas de explotación del acuífero profundo’”.
Ante esta grave situación la minera Doña Inés de Collahuasi respondió a los informes, diciendo que ellos habían cumplido permanentemente con el control y monitoreo del caudal, el cual “no señalaba estar por debajo del valor umbral definido en resoluciones ambientales” (Collahuasi, 2005). Pero que con la medición de la DGA, ellos analizaron sus equipos, y pudieron determinar que los resultados erróneos eran debido a una mala calibración de los instrumentos.
Es sorprendente el grado de error en la calibración de esos instrumentos, en vista de que no pudieron establecer una disminución de 63 l/s. Además, a pesar de los estudios que había entregado a la DGA para obtener los derechos de agua, la minera señaló, que se estaría frente a eventos previstos, los cuales se habían adelantado. “La disminución del caudal de la vertiente Jachucoposa corresponde a un efecto ambiental previsto en los Estudios y Declaración de Impacto Ambiental.[…]El caudal de la vertiente es una variable de seguimiento que, ante una eventual disminución, permite activar las medidas de mitigación tendientes a resguardar el bien de protección ambiental” (Collahuasi, 2005).

Es así que en Febrero del 2005, a raíz de éste hecho, la minera comienza con la medida de mitigación consistente en la reposición de agua extrayéndola de las capas subterráneas para reincorporarla a los niveles superficiales. (Asoc. Vida Sana, 2006) Sin embargo, informes del SAG y SEMAPESCA señalaron que esta medida generó impactos significativos como: cambios en la dinámica del ecosistema y pérdida e impactos en la biodiversidad de la flora y fauna de la zona. (Manzúr, 2006) A este respecto Anibal Manzúr (2006) declara: “Considerar que un humedal se puede suplementar con agua subterránea generando aportes a lagunas para sostener caudales durante décadas, con escasos criterios sistémicos, o regar sostenidamente un bofedal, como si fuera un jardín, son consideraciones totalmente inversas a cualquier estrategia de sustentabilidad. Se considera que los impactos que se han manifestado en temporalidad y magnitud necesitan de estrategias estructurales, como es un abrupto descenso, sino una completa suspensión de los regimenes de extracción de aguas subterráneas hasta la recuperación del equilibrio del sistema.”

En base a los informes y estudios realizados, La Corema, en octubre de 2005, restringe el nivel de explotación de agua a Collahuasi a 750 l/s. El presidente de La Corema, el intendente, Patricio Zapata, indicó que mientras no hayan resultados positivos en nuevos estudios, las disminuciones de extracción se irán acentuando cada dos años hasta llegar a los 400 litros como tope. (Diario Financiero, 2006)

En el mes de marzo de 2006 se hizo una nueva reunión con los consejeros regionales para decidir si se levantaba la restricción a la Compañía Minera. Doña Luz Morales, quien estuvo presente relata: “La votación fue tan solo de 1 voto a favor de ellos y 2 en blanco, quienes pedían mayor conocimiento. Collahuasi iba esperanzado en que se le levantara la restricción, pero ésta se mantuvo y se les dio un año de plazo para presentar argumentos de que ellos no eran los causantes de la perdida de agua de Coposa. Sin embargo, no pueden desmentir lo que ya esta hecho”.

El problema ahora está en los derechos de agua adicionales de 903 l/s que Collahuasi pidió para extraer en el Salar del Huasco, ante lo cual la población de Pica se opone en absoluto, pues el sistema hídrico de Huasco podría estar conectado con sus vertientes y por la tanto una explotación de ese acuífero afectaría el futuro de la comunidad. Podría es cierto. Debido a que no hay estudios técnicos seguros que certifiquen que la laguna del Huasco no tiene conexiones subterráneas con las vertientes que abastecen el oasis. Por un lado la DGA afirma que no hay peligro: "El abastecimiento de la comuna es a través de vertientes que no provienen del Salar del Huasco. El origen de las aguas de Pica son aguas lluvias de la alta cordillera, que se filtran en vertientes al oeste del poblado"(La Nación, 2006). Aníbal Manzúr, señaló al diario La Nación (2006) que: “Si bien nadie puede afirmar que existe tal conexión, tampoco nadie puede afirmar lo contrario porque los datos son insuficientes”. Por otro lado, Arturo Neira, director del Consejo de Iniciativas para el Desarrollo Ecológico de Iquique dice que: “Estudios geofísicos y químicos -utilizando radioisótopos-, demostraron la conexión entre los cuerpos de agua en el área andina y la Pampa del Tamarugal. Si se afecta uno de sus elementos, habría consecuencias para todo el sistema", La Nación (2006).

La Dirección General de Aguas (DGA) aún no entrega una respuesta final a la solicitud de Collahuasi para la extracción en Huasco por que en estos momentos está evaluando los posibles impactos medioambientales en el ecosistema del Salar a diferentes niveles de extracción. Aún más, el Salar de Huasco es un sitio RAMSAR que está protegido por tratados nacionales e internacionales debido a su ecosistema de humedal único, por lo que existen áreas de bofedales que deben ser preservadas.
Es un asunto complejo. Sin embargo, si los estudios de la compañía minera realizados para el salar de Coposa tuvieron resultados totalmente distintos a los previstos ¿Con qué fundamentos se podrían otorgar derechos permanentes de agua para el salar del Huasco? Basta observar lo ocurrido en otros salares como los de Michincha y Lagunillas, los cuales se secaron como consecuencia de la extracción intensiva de sus aguas por parte de las compañías mineras Quebrada Blanca (quien compartía derechos de agua con Collahuasi) y Cerro Colorado, respectivamente.
Como lo indica finalmente Doña Luz Morales: “Con una posible extracción de agua hay peligro de que Pica se seque a lo más en unos 40 años”. Ella señala que: “No se está en contra de las mineras, más bien se desea que tengan conciencia y se den cuenta que no se puede secar un humedal, ni un pueblo histórico. Que se pongan la mano en el corazón y vean que ellos tiene los medios y recursos para buscar agua en otras partes sin perjudicar la vida de los pueblos de la cordillera […], ellos pueden afrontar ese costo, pero que no realicen lo que simplemente es más fácil para ellos.”
Observar estos ejemplos permite concluir que la minería no debiera desarrollarse en zonas del país, que por sobre todo, son áridas, a menos que como señala Doña Luz Morales se busque una nueva alternativa que no signifique un desmedido uso del agua dulce, tan escasa en el planeta. Es un problema que debe tratarse con profundidad, de manera que el agua prevalezca como un bien natural de todos, y que el ecosistema sea respetado por encima de los intereses económicos.


Material consultado

Libros.
Republica de Chile (1981).Código de Aguas. Chile. Editorial Jurídica de Chile.
Figueroa del Río, Luis (1995) Asignación y Distribución de las Aguas Terrestres. Santiago, Chile. Universidad Gabriela Mistral.

Entrevista.
Morales Nuñez, Luz (2006) Presidenta de la Asociación de Agricultores, de Resbaladero, Banda y Animas de Pica.

Periódicos
La Nación (Enero de 2006). La Guerra del Agua. Chile.
La Nación (Febrero de 2006. Tarapacá en guerra por el agua. Chile.
Diario Financiero (Marzo de 2006) Restricción de agua complica a Collahuasi. Chile.

Internet.
Haedo, María Paz (2006) Los recursos hídricos en Chile: la ley del que llega primero. Chile. Chile Sustentable. Online.

http://www.canillasii.com/
Dourojeanni, Axel (1999) Debate sobre el código de Aguas de Chile. Chile. CEPAL. Online.

Collahuasi (2005) Collahuasi informa sobre Resolución de Corema. Chile. Online
http://www.collahuasi.cl/
Manzur, Aníbal (2006) Impactos vinculados a la extracción de Aguas Subterráneas en la cuenca del Salar de Coposa, Region De Tarapacá. Chile. Online

Asociación Vida Sana. (2006) Explotación acuífera de la Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi en el Salar de Coposa: controversias sobre impactos. España. Online.



Fotografías obtenidas de:

http://www.pica.cl/
http://www.elmorrocotudo.cl/
http://www.elperiodista.cl/

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy interesante tu articulo, me impresiona lo que está pasando en tu comunidad, es increible que no hagan nada y ke no esten ni ahi. mantennos informados de este tema, excelente tu articulo, xao fabi