03 agosto 2009

PLANIFICACIÓN DEL DESARROLLO E IMPACTOS AMBIENTALES: REFLEXIONES DESDE UNA LOCALIDAD RURAL

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RESUMEN

La intención del presente ensayo es dar cuenta de un proceso que se ha estado dando en una localidad rural de la región de la Araucanía, a partir de las consecuencias y riesgos asociados a las planificaciones económicas estatales y empresariales en este lugar. Se revisa el concepto de planificación del desarrollo para ver sus implicancias en esta localidad en lo referente al tema ambiental. También se muestra la alternativa a esta cuestión que se esta planteando desde los actores locales, a través de una organización comunitaria. Para ello, se basa en la literatura de Arturo Escobar (1997; 2005); de Ulrich Beck (1998) y toma ciertos elementos de la escritura de Pierre Clastres (1968).

Palabras Claves: Desarrollo – Planificación – Riesgos ambientales - Rol social organizativo


Introducción

Integrarse al desarrollo, se ha transformado en una anhelo y añoranza por parte de los Estados y que se ha transmitido a toda una sociedad. Este concepto es difundido al mundo después de la Segunda Guerra Mundial, principalmente por expertos y planificadores de organismos económicos internacionales de los países mas avanzado en esta materia del desarrollo. También se difunden y reafirman los valores de la cultura occidental como los ideales que todo el mundo sin excepción debe seguir (Escobar 1997).

Este ideal, que ha basado parte importante de su avance en el uso-abuso de los “recursos naturales”, ya no se trata exclusivamente de un aprovechamiento de la naturaleza, del desprendimiento de el-ser-humano, sino que se le han agregado también problemas que son consecuencia de su desarrollo técnico - económico mismo. En palabras de Beck (1998), diríamos que ya estamos ante una posible autodestrucción de la Tierra.

Desde el Estado chileno se han potenciado y fomentado aquellas actividades que reportan mayores ganancias económicas, las cuales están relacionadas con la extracción y explotación de los llamados “recursos naturales”. Estas actividades depredatorias como la pesca industrial, la gran minería, las hidroeléctricas, las actividades forestales, han provocado enormes ganancias a los empresarios, profesionales y al Estado, pero han resultado perjudiciales para la biodiversidad y las poblaciones locales, en donde estos proyectos se llevan a cabo.

Se comprueban por ejemplo, una serie de efectos negativos, como la descarga de riles industriales a humedales (i.e., mortandad de cisnes de cuello en el humedal del río Cruces en Valdivia por la actividad de la Celulosa CELCO); la desecación de Salares en la zona norte de Chile por la actividad minera (i.e., Salar de Puntas Negras en la II región por la minera Escondida de capitales extranjeros); o la ubicación de vertederos en terrenos indígenas que han provocado una serie de enfermedades y drásticos cambios en sus modos de vida (i.e., vertedero Boyeko en Temuko que contaminó las aguas de la que se abastecían familias Mapuche, que eran principalmente horticultoras reconvirtiéndolos en recolectores de la basura que allí se depositaba).

Las regulaciones en este sentido se han visto influenciadas por decisiones políticas que tienden a pasar por alto las decisiones de carácter mas técnico en el tema-problemática ambiental. Actualmente los fundamentos de la política ambiental en Chile tiene que ver principalmente con cuatro aspectos principales: la primera tiene que ver conque la Calidad de Vida de las personas de hoy no deba comprometer las generaciones futuras, tal cual lo especifica la definición de desarrollo sustentable manejado a nivel global y definido en la Ley de Bases de Medio Ambiente; la segunda, la supuesta Complementariedad que tiene que existir entre Desarrollo Socioeconómico y la Sustentabilidad Ambiental, que entra derechamente en una contradicción, pues las políticas estatales han privilegiado actividades económicas que han prácticamente arrasado los entornos ambientales de vida, en especial de poblaciones que colindan con estas actividades como lo vimos mas arriba; la tercera, tiene relación con un fin de lograr una Equidad Social para superar la pobreza, que ha quedado como un mero discurso político – eleccionario; y la última tiene que ver con la Participación Ciudadana, que esta incluida, por ejemplo, dentro del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental y que se ha trasformado en un problema para el Estado y empresarios, mas que en una herramienta ciudadana de presión social.

Aquí radica entonces la importancia de mostrar lo que esta sucediendo en la comuna rural de Los Sauces, que es un pequeño pueblo de la llamada Araucanía por los conquistadores chilenos y Gulumapu por sus habitantes originarios, los y las Mapuche. A comienzos del siglo XX, ésta contaba con una geografía y biodiversidad muy diversa y particular, caracterizada por selvas y humedales, las que fueron desapareciendo progresivamente ante el deseo inmanente por hacer “producir” estas tierras, reflejando de cierta forma la intolerancia que la civilización occidental ha demostrado hacia las sociedades diferentes a la suya, que incapaz de reconocer al otro como tal, manifiesta cierta negatividad por dejar subsistir aquello que no es idéntico a ella. Proceso que no estuvo exento de excesos y violencia (Clastres 1968).

Planificando el desarrollo: implicancias de una política afuerina

Según Escobar (1997), la planificación es el medio por el cual el desarrollo adquirió cierta legitimidad y alimentó este empresa. Este concepto

…encarna la creencia que el cambio social puede ser manipulado y dirigido, producido a voluntad […] Esta aceptación ciega de la planificación es tanto más notable dados los penetrantes efectos que ha tenido históricamente no sólo en el Tercer Mundo sino también en Occidente, donde ha estado asociada con procesos fundamentales de dominación y control social […] Cuando se desplegó en el Tercer Mundo, la planificación no solo portaba esta herencia histórica, sino que contribuyó grandemente a la producción de la configuración socioeconómica y cultural que hoy describimos como subdesarrollo (Escobar 1997: 55-56).

Cuando fundaron los chilenos el pueblo de Los Sauces en territorio Mapuche, la principal estrategia tenía que ver principalmente con la llegada de colonos europeos para “civilizar y producir” grandes extensiones de terreno usurpadas a los Mapuche, donde estos dedicaron casi exclusivamente a la explotación de la madera de las selvas que allí existían y / o simplemente la quema de estos bosques para habilitar la mayor cantidad de terreno para la agricultura o ganadería. Su planificación tenía relación con la idea de producir lo mas rápido posible estas tierras. Así las otroras selvas se fueron transformando prontamente en monocultivos agrícolas que brotaban en cantidades, lo que generó gran movimiento económico en la zona. Esto atrajo a gran cantidad de personas en busca de trabajo y de tierras para colonizar. Posteriormente, debido a la sobreexplotación y erosión casi irremediablemente de los suelos, empezó el abandono progresivo de esta zona y boom económico decayó fuertemente. Este fue el inicio del delicado desbalance ambiental que se vive hoy en este espacio.

Hoy, la propuesta de desarrollo implantada desde el gobierno central, da prioridad a la explotación de los recursos naturales y fomenta las actividades forestales, sin considerar las perspectivas locales de desarrollo que tienen que ver con otras formas económicas como la horticultura en chacras, recolección de frutos silvestres o la pesca en ríos y esteros de la localidad.

Esto ha aumentado la dependencia hacia el Estado, reafirmando su carácter benefactor y fortalecido el acostumbramiento de la población del asistencialismo estatal. De cierta forma esto a provocado un disciplinamiento de las personas y “producido sujetos gobernables”… donde “La administración [estatal] de lo social ha producido sujetos modernos […] que se ordenan en realidades […] que pueden ser gobernadas por el Estado mediante la planificación” (Escobar 1997: 58).

Pero la gente también a iniciado una cierta demanda respecto a los riesgos que ha generado esto. Se difunde una promesa de seguridad desde las palabras de las autoridades públicas a las personas u organizaciones que denuncian prácticas que ponen en riesgo a la población local, tratando de minimizar o negar las consecuencias negativas de las actividades forestales, argumento utilizado también por estas empresas para desvirtuar las acusaciones, negando todo y exigiendo estudios científicos que avalen las denuncias en su contra, restando validez a los saberes y percepciones de la gente que vive a diario situaciones de riesgo por estas actividades. Se podría decir que existe una discriminación ambiental en el desarrollo.

Como se ha visto, la economía moderna de mercado a jugado un rol preponderante en esta cuestión, invisibilizando otros aspectos, devaluando aquellas que tradicionalmente están presentes en la localidad como la reciprocidad, la redistribución o las actividades de recolección, e instrumentalizando a la naturaleza, lo que condujo a una explotación de las personas, y la eliminación de saberes y conocimientos propios de este lugar.

Amenaza global: los poderosos tampoco están a salvo

Todo esto que hemos visto desde lo local, también se transforma en una amenaza global (i.e., cambio climático), que afecta a todos los seres vivientes de este planeta, incluidos seres humanos, animales y plantas. Todo debido a causas modernas que ponen en peligro la vida en la tierra (Beck 1998).

Beck nos dice que existe una desigualdad evidente en cuanto a los riesgos que generan las actividades económicas, en el reparto de las riquezas y riesgos que se generan, pues un pequeño grupo se lleva la mayor parte de las ganancias y otro se lleva la mayor parte de las consecuencias, generalmente negativas. Estos efectos provocan deterioros sistemáticos y a menudo irreversibles.

Pero estos efectos o riesgos de la modernización afectan mas tarde o mas temprano también a quienes los producen o se benefician de ellos. Tampoco los ricos y poderosos están seguros ante ello (Beck 1998).

Basándonos en Beck y retomando un poco el caso local, las tierras de las forestales al ser explotadas irracionalmente, han empezado a desvalorizarse y han de enfrentar una serie de dificultades, en especial en lo que refiere a los problemas hídricos y sociales que genera, lo que han entrado en directa contradicción con sus intereses de ganancia y de propiedad que ha impulsado el proceso de industrialización y capitalización del territorio.

Las poblaciones locales colindantes con estas plantaciones, han empezado a exigir mayores precauciones respecto a las actividades forestales y mayores beneficios de estas por los perjuicios que ocasiona o en otras partes simplemente expulsar a las forestales de estos territorios (como lo han hecho varias comunidades Mapuche en la zona de Ercilla y del lago Lleu – Lleu).

Este tema ha ido generando mayores espacios de debate en la opinión pública y política, que empiezan a demandar mayores regulaciones para el manejo de la producción empresarial. Por ello, es que las forestales han empezado una serie de iniciativas mediáticas para contrarrestar las denuncias respecto a efectos negativos que están provocando, pues esta misma situación de globalidad, los obliga a cuidar su imagen internacional, pues es en el extranjero donde venden la mayor parte de su producción y donde se ha endurecido las normas para venta.

Aunque se ha avanzado en esta materia debido a la creciente demanda social por regular estas actividades, aún falta mucho camino por recorrer. En este sentido, aunque existen mayores controles burocráticos de las decisiones empresariales, aún resultan insuficientes para contrarrestar sus efectos negativos.

Reflexiones finales

Se ha visto que las planificaciones estatales y empresariales han dado preferencia casi exclusivamente a los aspectos económicos, en desmedro de lo social y cultural. Este apoyo económico, se manifiesta en los subsidios que se dan a los monocultivos forestales de casi un 100% el coste total, sin considerar previsibles efectos perjudiciales sobre la ecología y población local. Entre los costos de estas planificaciones forestales, podemos encontrar por ejemplo, el uso de plaguicidas que ha ocasionado la muerte y problemas a la salud de varias personas, afectando también seriamente la biodiversidad; la desecación de humedales y su posterior conversión en monocultivos forestales; una migración forzada y abandono de lugares de origen de familias enteras, principalmente por la escasez de agua ocasionada por la tala de árboles nativos y los extensivos monocultivos forestales y por la pérdida de comida para el ganado.

Literatura Consultada

Beck, Ulrich (1998) La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad (Capítulo 1: La lógica del reparto de la riqueza y del reparto de los riesgos), Barcelona: Editorial Paidós.

Clastres, Pierre (1968) "Entre silencio y diálogo", En Pingaud, B. et al. (1968) Lévi-Strauss: estructuralismo y dialéctica, Buenos Aires: Editorial Paidós.

Escobar, Arturo (1997) El final del salvaje. Naturaleza, cultura y política en la antropología contemporánea, Colombia: CEREC/Instituto Colombiano de Antropología, Ministerio de Cultura.

Escobar, Arturo (2002) El postdesarrollo como concepto y práctica social, En Daniel Mato (coord.), Políticas de economía, ambiente y sociedad en tiempos de globalización, Caracas: Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Universidad Central de Venezuela, pp, 17-31.

Arika, 29 de agosto 2008.



[1] Ensayo correspondiente al trabajo final del ramo Antropología y Desarrollo, dictado por Kapris Tabilo Veas

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