05 octubre 2006

Ante la negativa del Estado de Chile a reconocer nuestra Autonomia como Nación Originaria Mapuche

por Gonzalo Panginewen
Foto: G.Panginewen

Consideramos que la riqueza de los pueblos esta en los valores de cada una, en su diversidad. La gente sabe adaptarse a una diversidad de condiciones. El mundo se construye en torno a muchos conocimientos y saberes, cada pueblo aporta a la cultura en general. Pero todo esto se hace basado en el respeto (no en la tolerancia) por los otros. Las políticas forestales del gobierno junto con empresarios no esta respetando este principio que debería ser básico para las personas.

Los contactos entre dos culturas, como la Mapuche y chilena-occidental, han tenido efectos desastrosos sobre la primera, y ha provocado cambios profundos en sus modos de vida.

El proceso de aculturación, entendida como una cultura que se cree superior (occidental-chilena) entra en contacto con otra que cree inferior para hacerla desaparecer, lleva intrínsecamente una fuerte carga de etnocentrismo. Esto no se debe seguir manteniendo. Se deben integrar las diversas realidades, las diversas culturas de este país. Chile no es monocultural, sino que es pluricultural, y aquellos que siguen manteniendo que en Chile solo hay chilenos, no deberían seguir negando a las otras personas que habitan este territorio, desde antes que Chile se formara como Estado.

No decimos que el Mapuche sea puro, de encerrarlos en rukas y poner una muralla para que no entren en contacto con nadie. No se trata de hacer reservas Mapuche, ya que, los que se han puesto a hacer reservas han fracasado. Las culturas, como los Mapuche deben abrirse al mundo, al conocimiento de la gente. Ellos lo hacen o por lo menos lo intentan. Pero encuentran un fuerte recelo por parte del Estado. Este les ha negado cualquier posibilidad de participación en su propia forma de ser y organizarse. ¡Basta de imposiciones políticas, económicas y socioculturales!

Si bien, los Mapuche tienen los deseos de participar de un estado, hay un estado que no los deja participar en sus propias formas de vida, con sus propias maneras de ser gente. En lo que se muestra evidente esta falta de diálogo, es en la poca o nula participación que tienen las comunidades en la participación de los procesos que les afectan y competen. Por ello, debe haber una participación activa de las comunidades en la protección, desarrollo y administración de los recursos existentes en su territorio.

Así, exigiendo participar en las decisiones que nos afectan, en conjunto con distintas comunidades y organizaciones mapuche, marchamos durante tres dias en el mes de marzo, mas de 100 kilómetros hasta la capital regional, Temuco. Allá fuimos recibidos por carabineros, armados con escudos, cascos y armas de fuego. Los marchantes éramos jóvenes, niños, mujeres, ancianos, ancianas, machis, longkos, dirigentes, que como únicas armas llevábamos tocando nuestros instrumentos, nuestros gritos de fuerza, nuestros carteles de denuncia. Prometieron escucharnos, nos dijeron: "dialoguemos". No hubo dialogo. Solo nos pusieron sus alternativas, sin siquiera analizar las nuestras, ni menos si sus alternativas nos iban a beneficiar.
Por ello que no nos queda otra salida que luchar por lo mas valioso que tenemos, nuestros hijos, nietos y sus descendientes, para que ellos disfrutan de una mapu en paz y armonía, ya que esperando solo conseguiremos que nos aniquilen y borren del mapa.
Ya comprendimos que sentarse a esperar el "dialogo" que el gobierno ofrece, es seguir condenandonos. Es hora que nos sentemos a exigir a las mismas empresas forestales que dejen de destruir nuestro espacio. Tenemos pruebas tangibles de sus desastrozos efectos sobre el medio ambiente y las personas. Antecedentes que han sido presentados al gobierno, pero que este niega a aceptar.

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